El estrés en la salud y enfermedad: Manejo y Prevención en la Vida Cotidiana

Por: Nerymar Kuilan Martínez. Estudiante doctoral del Programa de Psicología Clínica de la Escuela de Medicina de Ponce



“La curación es asunto de tiempo pero también,

 a veces, es de oportunidad”

Hipócrates



En este espacio deseo compartir algunos de los conocimientos que han guiado mi vida académica y personal.  A su vez, orientar sobre estrategias útiles para fomentar un sentido de bienestar, prevención y promoción de  la salud. Por tanto,  ilustraré de forma general la relación del estrés en la salud-enfermedad desde la óptica biopsicosocial, su prevención y manejo. 


Según la Organización Mundial de la Salud, la salud es un estado de bienestar físico, psíquico, social y espiritual y no solamente ausencia de enfermedad. Por lo tanto, promover la salud no se limita a evitar la enfermedad sino también a promover un estado de bienestar y de calidad de vida. Un factor que propende negativamente sobre la salud es el estrés. El estrés es “el estado de tensión al que está sometido un sujeto” (Barrero, 2000). Cualquier estímulo que se perciba como amenazante a la tranquilidad y seguridad del individuo es considerado estrés. El estrés es inherente al ser humano porque es un mecanismo de adaptación psicológica y orgánica ante situaciones ambientales, “los factores causantes de estrés de corta duración se consideran positivos porque hacen que nuestro cuerpo y nuestra mente estén más alerta, concentrados y energéticos” (Weiss, 2004). Se reconoce que la exposición prolongada a eventos estresantes afecta el bienestar físico, psicológico, mental y espiritual del individuo lo que a su vez impacta el entorno familiar, laboral y social.  Las primeras cinco causas de muerte en Puerto Rico están relacionadas al estrés y estilos de vida poco saludables, tales como el uso del cigarrillo, la mala alimentación y las pobres destrezas sociales a consecuencia del estrés. 



Numerosas investigaciones han establecido que el 70 al 80 %  de todas las condiciones crónicas y enfermedades son relacionadas al estrés (Seaward, 2002). La incidencia de deserción escolar, embarazos no deseados, abuso infantil, alcoholismo, suicidios, violencia doméstica, homicidios y drogadicción son manifestaciones asociadas a estrés  las cuales reflejan parte de la realidad de nuestro país.  El estrés constituye un problema de salud pública importante y un reto para aquel que experimenta un pobre manejo.  



Por otro lado, considero un fenómeno cultural el hecho de que los puertorriqueños acudan a tratamiento para su salud cuando su situación es de cuidado profesional. Las personas asisten a programas para manejo de estrés sólo cuando se les advierte sobre el posible desarrollo de una condición crónica o cuando su grado de perturbación es de alta magnitud que no pueden funcionar adecuadamente (Gordon, 2001).  ¿Por qué no aspirar a una cultura de prevención y promoción de la salud? Mi visión es crear una cultura de prevención en donde el puertorriqueño cuente con estilos de afrontamiento saludables para el manejo efectivo de sus situaciones estresantes. 


Los factores psicológicos, cognoscitivos, emocionales y motivacionales en la interacción con las demandas de la vida cotidiana ejercen un impacto directamente en la prevención y desarrollo de enfermedades.  Es conveniente, promover mediante conductas adecuadas estilos de vida saludables para el manejo de situaciones estresantes que pudiesen resultar nocivos para la salud. Hoy día la tecnología, la vida ajetreada de nuestro mundo cada vez más competitivo exige al individuo la capacidad para moldearse a situaciones nuevas lo cual resulta difícil y estresante. 


Manejo y prevención 


Es importante manejar de forma adecuada las situaciones estresantes y recibir tratamiento profesional en las condiciones de salud. No obstante, se debe no tan solo tratar los síntomas asociados a una condición de salud sino también la causa y ofrecer un cuidado a la persona no a la enfermedad. Este nuevo enfoque holístico ayuda a tratar la enfermedad, promover la salud y prevenir y/o eliminar la reincidencia de los síntomas. A su vez, en la vida siempre habrá situaciones estresantes, lo que conviene aprender son estilos de afrontamientos saludables para lidiar con las situaciones y prevenir los efectos nocivos del estrés. Cohen, (1991) estableció que las personas que tienen un estilo de personalidad optimista poseen mejores hábitos psicológicos que ayudan a la pronta recuperación en condiciones físicas de salud tales como hacer ejercicio, comer bien y dormir lo suficiente; lo cual se ha asociado con  niveles bajos de las hormonas de estrés. En adición, cuando se comparten preocupaciones o situaciones difíciles con alguien disminuye la carga emocional. Tener un amigo, una pareja  o un compañero para compartir la vida y los sentimientos es una de las pólizas de seguro de salud más importante que se puede tener (Pelletier, 2008). Las personas con creencias espirituales satisfactorias también tienen una ventaja de salud, si sus creencias son una fuente de apoyo (Pelletier, 2008). 


A continuación se presenta algunas de las alternativas para el manejo de estrés de fácil aplicación a la vida cotidiana según los especialistas en el campo: 


No lleve el trabajo a casa ni lleve la casa al trabajo desconéctese al realizar la transición de un lugar a otro; cultive una actitud optimista “yo puedo”; haga una lista de sus preocupaciones en cosas que usted puede o no controlar y en cosas que son o no importantes; si algo es importante y usted puede hacer algo, actué (Boenisch, 2008). Establezca metas realistas y visualice alcanzándolas, esta imagen mental le facilitará realizar su meta (Persall, 2008). 


Una sesión de relajación de 5 minutos baja la presión arterial, reduce los niveles de hormonas del estrés y aumenta los sentimientos de bienestar (Rabat-Zinn, 2008). Según Rabat-Zinn (2008) para realizar un ejercicio de relajación es necesario adoptar una postura cómoda, derecho, concentrándose en su respiración y visualizando lugares placenteros. Saque un espacio para sí mismo/a, practique algún pasatiempo. Realice ejercicios tales como caminar y nadar. Escuchar música, escribir y dibujar resulta beneficioso para manejar el estrés (Dirreo-Malanto, 2008). Realice todas las actividades que desee pero sólo una a la vez. Decore los lugares que frecuenta con colores de su preferencia, le ayudará a experimentar una sensación de paz. Busque alternativas que le hagan reír y utilice los beneficios de llorar. Veinte segundos de risa produce los mismos beneficios cardiovasculares que tres minutos de ejercicio aeróbico y una buena carcajada fortalece el sistema inmune al bajar las hormonas de estrés y elevar los niveles de endorfina (neurotrasmisor asociado al sentimiento de placer y bienestar) (Pearsall, 2008). De igual modo, “las lágrimas que contienen hormonas de estrés y otras sustancias químicas, pueden ser la manera natural de eliminar las toxinas del cuerpo” (Pearsall, 2008). Elija ser feliz, cada día haga un esfuerzo consciente de enfatizar lo positivo e ignorar lo negativo;  escoja siempre la felicidad y pronto se hará un hábito (Boenisch, 2008). 



(Articulo publicado en el boletín de la edición de septiembre 2008 del Hospital Damas)

 

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